Tusas

Me siento en la obligación de hablar de las tusas. Uno tiene una tusa cuando la relación sentimental de la que hacía parte se acaba (ya sea por uno o por el otro), trayendo consigo los mismos síntomas que trae la adicción a alguna sustancia cuando se deja de consumir: depresión, ansiedad y dolor físico. La persona que dejaste o te dejó te hacía sentir como si estuvieras arriba, tu cuerpo segregaba ciertas sustancias que señalabas como felicidad, y ahora toca vivir sin eso.

Luego advertir que las características de la tusa son similares a los síntomas de la desintoxicación sirve como guía sobre lo que corresponde o no hacer para sobrevivir a las mismas. Primero, que las tusas son batallas libradas en un plano físico y en un plano mental. En segundo lugar, que la condición en la que usted amigo entusado se encuentra le impide pensar con claridad y tomar decisiones acertadas. Mírese. Usted es menos de lo que es normalmente.

Respecto del primer plano, uno no puede volver a darle al cuerpo lo que lo tiene enfermo. Sí, una posible solución al guayabo es darle más alcohol y así nivelar los niveles en la sangre, calmando los síntomas; pero en el largo plazo la cirrosis te mata. Seguir con esa persona también.

Entonces no conviene interactuar más con el otro. Hay una corriente anti-tusa que cree que sacar al otro de facebook, twitter, celular y esas cosas, es infantil. Luego mi madurez estaría determinada por la capacidad de interactuar con el otro mientras sigo vuelto nada. Es tan absurdo como creer que se supera la adicción mientras se consume. Muy maduro y muy jodido, mijo.

Sobreviva a los fines de semana, que eso es lo más duro. Llene eso con asuntos de esos que los escritores de auto-ayuda referencian como positivos. Busque amigos que no lo hundan o que retuerzan el cuchillo; salga a montar bicicleta, a escalar, o vuelva a jugar fútbol.

En cuanto al segundo plano, el mental, lo que va a sostenerlo es la forma en que entrene su cabeza. Primero, resignificando los espacios y referentes asociados a esa persona. Que era nuestra cama. Ahora es suya, mijo. SUYA. Más le vale que el resto de noches que la use entienda que ya no es de los dos. Que a él/ella le gustaba como me reía. Muy bacano, pero se tiene que reír muchas veces más en la vida y no puede ser un ente extraño que se ría y luego llore por acordarse del otro.

En ese mismo plano son contraproducentes las canciones y las películas románticas o tristes. Si estoy configurando un escenario en que mi dependencia emocional no puede llevar la batuta, es contradictorio que la parte de mí que más alimente sea la que solo recuerda lo bueno y quiere seguir con la otra persona. Escuchar canciones tristes o románticas termina siendo como quitarle la ropa al que tiene frío.

Mi cabeza tiene que andar en otra cosa. Pensar en los resultados positivos de un buen proceso de cierre tiene que ser mi faro. Es posible que si no decido de una vez tomar la vía difícil y alejarme, entonces la dinámica con la otra persona llegue a puntos en los que no sea posible volver a hablarse jamás o tomarse un café en un futuro lejano. En cambio si se hacen las cosas bien no solo voy a protegerme yo, sino que cabe la posibilidad de reconstruir en escenarios gratos lo que ahora pinta como desolador. Por supuesto, habrá gente que dizque amó y que cree que la única vía posible en adelante es odiar. Echar ácido en la cara. Utilizar cuchillas de afeitar en la boda del otro.

Finalmente, es muy complicado superar una tusa si el cierre no se hace bien. Pida y que le pidan perdón por todas las cagadas. La gente suele asociar el perdón con debilidad, pero yo creo que el perdón le sirve es a uno. Ni siquiera al otro sino a uno mismo. No se enferme, que todos la hemos hecho alguna vez.